zUmO dE pOeSíA

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de todos los colores, de todos los sabores

ALEATORIUM: Saca un poema de nuestro almacén

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Los inquilinos (por Federico Díaz-Granados)


Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad,
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Las dos son una (por Emily Dickinson)


Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la tumba,
uno que murió por la Verdad yacía
en un cuarto contiguo

Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo por la Verdad. Las dos son una.
Somos hermanos -dijo-

Y así, como parientes, reunidos una noche
hablamos de un cuarto a otro
hasta que el musgo alcanzó nuestros labios
y cubrió nuestros nombres



martes, 21 de noviembre de 2017

Ídolos (por Gabriel Ferrater)


Entonces, cuando yacíamos
abrazados frente a la ventana
abierta a la ladera de olivos (dos
semillas desnudas dentro de un fruto que el verano
ha abierto violento, y que se llena
de aire), no teníamos recuerdos. Éramos
el recuerdo que tenemos ahora. Éramos
esta imagen. Los ídolos de nosotros,
para la sumisa fe de después.



lunes, 20 de noviembre de 2017

Tu ropa (por Ana Blandiana)


Llevo tu ropa
que mi cuerpo llena,
me asombro de lo bien que me sienta,
la ropa se asombra también
como si tú misma hubieras regresado.
Dulce confusión,
destinada a ocultar
la semilla que ha perdurado siglo tras siglo.
Llevo tu ropa por las calles en las que tú has creído.
Hazme creer a mí también,
deja que tu luz me encienda.
Las prendas se mueven por sí solas
dejando entrever por las costuras
el resplandor de la semilla
que ha pasado de un siglo a otro.



domingo, 19 de noviembre de 2017

En bicicleta (por Uffe Harder)



Ciclistas apresurados por caminos desiertos
fugaces penosamente fugaces evitando
cosas presentimientos ideas fijas delgados como
tubos de acero andamios silenciosos ruedas
silbantes radios caras petrificadas cascos
caras pálidas rumor de ruedas
y perdidos ya de vista pero posibles vislumbrados
en alguna parte del alba fría definiciones
palabras sensaciones tal vez certeza
eternamente evasiva dudosa certeza
el camino como una cinta ante ellos cemento
y rasgando el espacio afiladas figuras
silbantes fracciones de pensamiento de conocimiento una palabra
un presentimiento visiones una por una siempre una cosa
perdida a favor de la siguiente fracción de una imposible
imposible siempre inasible totalidad
de endebles transformaciones formas infrecuentes
cambiantes evasivas turbias formas atisbadas
en la niebla matinal en la lluvia tupida en la
bruma en el calor mariposeante el velo de humo
las lágrimas la rabia el sudor fugaces como espejismos
las chimeneas jirafas arrastradas por el viento
ahuyentadas venteadas por los campos
y los pies sujetos a los pedales
el camino tras ellos como una cinta

sábado, 18 de noviembre de 2017

Lo que la bala cantó (por Bret Harte)


Oh, alegría de la creación,
¡Ser!
Oh, rapto, volar,
¡y ser libre!
Ser la batalla perdida o ganada.
Aunque su humo oculte al sol,
encontraré a mi amor, el único
nacido para mí.

Lo reconoceré de pie,
totalmente solo,
con el poder en sus manos
sin ser derrocado;
lo conoceré por su rostro,
por su frente divina y su gracia;
lo retendré por siempre,
¡Todo mío!

Es él. ¡Oh, mi amor!
¡Tan audaz!
Soy yo, todo tu amor.
¡Predicho!
Soy yo. ¡Oh, amor, qué felicidad!
¿Responderás a mi beso?
¡Oh, cariño! ¿Qué es esto
que yace tan frío?



viernes, 17 de noviembre de 2017

Esta entraña fértil (por Narcís Comadira)



Ni las grietas de la piedra calcárea

donde tienen las lagartijas su secreto imperio

y suben por la corteza del algarrobo,

siempre vibrantes,

ni esta cansada tierra, de campos abandonados,

donde abraza el cedro a la pesada higuera

y los almendros eternos posan su verde ácido

sobre el más inmutable, tranquilo, del olivo,

sino este corazón umbrío,

esta entraña fértil que conserva

todos los llantos del invierno, y los hace vida

latente. Por él

el verano angustiado de chicharras

que ve arder su piel mientras mira impasible

cómo envejecen los árboles, cómo se secan

ramas y campos anhelosos de arados, se hace tierno.

Por él, también,

toda otra sequedad se reconforta.


A pleno sol, en la noche más oscura,

tesoro de fresquísimos cristales,

reserva de memoria,

cueva de amor, aljibe...



jueves, 16 de noviembre de 2017

Después de 37 años mi madre se disculpa por mi niñez (por Sharon Olds)




Cuando te inclinaste hacia mí, con los brazos abiertos

como alguien tratando de caminar por un incendio,

cuando te balanceaste hacia mí gritando
que sentías mucho lo que me habías hecho,

tus ojos se llenaron de un líquido terrible
como bolitas de mercurio de un termómetro roto
derramándose en el suelo,

cuando gritaste ¿hacia dónde más pude girar? ¿a quién más tenía yo?

tus manos, la vajilla hecha pedazos, se mecían hacia mí,
el agua de tus ojos crujía como humedad de piedras bajo presión,

no podía ver qué podría hacer con mi vida.

El cielo parecía astillarse, como una ventana
que alguien quebrara hacia dentro y hacia fuera,

tu carita destellaba como si tuviera cristal en añicos, con verdadero arrepentimiento,

el arrepentimiento del cuerpo.

No podía ver cómo serían mis días con tus disculpas,
con el deseo de no haberlo hecho,

el cielo caía a mi alrededor,

sus fragmentos centelleaban en mis ojos,

tu viejo, blando cuerpo recaía en mí en horror,

te tomé en mis brazos y dije está bien,
no llores, está bien,

el aire se llenó con vidrio que volaba,

no supe qué decía
ni qué sería yo ahora que te había perdonado. 


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Regreso en el tren (por César Simón)


Suave
la noche.
Blanca
la espuma, a flor
de labios. Tu cabeza
tronchada, cómo pende
del hombro.

Noche. Las estaciones
del trenecillo suburbano.
Acacias, bugambillas,
nísperos, tras de verjas, los caminos
entre acequias corruptas, de aguas negras
y brillantes. Bultos de moreras,
ásperas cañas de maíz
en dirección al mar. La Malvarrosa.
Ancho vagón de polvo y papelillos.
Cierras los ojos. Sientes
tu cuerpo joven, derrumbado, quieto,
pero germinativo y oloroso
como el estiércol. Sientes
cómo viene el azahar de oscuras fuentes,
cómo se emboscan las barracas
-girasoles, higueras-,
cómo ladran los perros a distancia,
cómo canta la vida desde el fondo
del barro.

Ya viene el mar, ya hueles
su frescor y su sal, su oscura mole
fragorosa. Ya caminas, ya sigues
al lado de las tapias. La Cadena,
el manantial de Sellarim, jardines
rotos, perdidos, de azulejos,
de fuentes y de bancos de azulejos.

Estrellas. Lejos los silbidos
del tren. Oh madreselva,
verdad, oh dispersión confusa,
aquí amaron tal vez -ficus enormes-,
aquí venían en calesa -blancos trajes
de seda cruda, gasas y sombreros
al viento, al mar-, aquí tomaron
zarzaparrilla, helados. Aquí urdieron
entrevistas nocturnas. Tantas cosas
que ignoras, tantos nombres
que ignoras, tanta dicha,
tanta pasión, que tú nunca sabrás.
Y ahora estos jardines
que pasaron de moda, estos solares,
estos faroles rotos, estas tapias
de bambú, de jazmines, de mojadas
pasioneras.

Oh noche, cómo es frágil
tu paso, cómo es joven
tu ropa descolgada y polvorienta;
cómo están secas estas manos
vacías, que te duelen, entre tanta
facilidad. Mas cómo es grande y pura
la ligereza, el temple con que bebes
lo que te dan: la vida misteriosa,
la densidad oscura, informe, vaga;
este total, lejano desvarío
de tus pasos, en medio del perfume
de los huertos, este ir a casa mudo,
prieto, febril, dichoso, ebrio de muerte.


martes, 14 de noviembre de 2017

Una cita (por Luzmaría Jiménez Faro)


Usted y yo tenemos una cita.
Sé que jamás se retrasó en la hora.
Tal vez pueda darme algo de tiempo
para mirar mi vida.
¿Podré volver la vista hasta mi patio?
Allí la madreselva era alegría,
su aroma resbalaba por los sueños
de mi sangre crecida.
Será muy puntual. Siempre lo ha sido.
Usted perdonará si me entretengo
y acaricio mis libros con ternura.
Comprenda usted: ¡son tantas horas juntos!
que así, partir, tan fríamente,
no me parece bien. Se quedan solos...
Quiero que sepa que sé que ha de venir
para llevarme con usted,
y créame si digo que estoy lista.
He tratado de aprovechar mi tiempo:
Amar. Vivir. Vivir y amar.
No puede imaginarse el equipaje
que llevo en la memoria...
Usted ¡qué culpa tiene!
Sólo es usted el ángel de la muerte
y usted y yo tenemos una cita.



lunes, 13 de noviembre de 2017

¿Hace mucho o ayer? (por Henry Van Dyke)


Hace mucho, mucho tiempo, escuché una canción.
(¿fue hace mucho o sólo ayer?)
Suaves heridas se abrieron ante su melodía,
bajando a lo hondo de mi corazón.
Una canción de entrañable consuelo
que desde entonces me acompaña
en las horas más calmas y silenciosas,
como un agudo, dulce sonido que no morirá nunca.

Hace mucho, mucho tiempo, vi una pequeña flor.
(¿fue hace mucho o sólo ayer?)
tan hermosa en su fragancia de largas horas,
que parecía querer revelarme sus secretos:
un pensamiento de alegría brotó en su ser
sin jamás pronunciar palabra; y ahora a menudo veo
que esa amigable, tierna flor, nunca se marchitará.

Hace mucho, mucho tiempo, tuvimos un niño pequeño.
(¿pasó hace mucho o sólo ayer?).
Hacia los ojos de su madre y los míos sonrió
todo su flujo de amor inconsciente,
y cobijado en nuestros brazos se durmió.
¡Un ángel convocado! No pudimos retenerlo.
Sin embargo, en secreto nuestros brazos
siguieron acunándolo.
Nuestro pequeño niño nunca desaparecerá.

¿Hace mucho, mucho tiempo? ¡Ah, memoria, aclárate!
(no fue hace mucho, sino ayer).
Tan pequeña, indefensa y amada,
no dejes que la canción muera, que la flor se marchite.
Su voz, sus ojos al despertar, su gentil reposar:
las pequeñas cosas están a salvo en tu memoria;
Deja que nuestro ángel habite allí para siempre.



domingo, 12 de noviembre de 2017

En librerías desde el próximo martes


A ti que no pedías (por Ángel González)


¿Qué te dimos en vida?

Te llamábamos
a veces por tu nombre
para decirte lo que nos dolía,
para pedirte cosas,
para quejarnos
del frío
-como si fueras responsable del invierno-
para preguntarte, suspicaces,
en dónde habías guardado esto o lo otro.

Pero
¿qué te dimos realmente?
¿Qué hubiéramos podido haberte dado a ti, 

que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
-danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.

Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, sí, cómo te amábamos! 

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca. 


sábado, 11 de noviembre de 2017

Deja entrar (por Emily Dickinson)


Retira tus barrotes, Muerte

Deja entrar los rebaños agotados

cuyos balidos dejan de repetirse

cuya errancia acabó


Tuya es la noche más serena

Tuyo el redil seguro

Demasiado cercana para quienes te buscan

y demasiado tierna, para ser dicha



viernes, 10 de noviembre de 2017

No más fronteras en el mundo


Aprende (por Rafael Baldaya)


Arquitecto del Todo
-seas quien seas,

o seas lo que seas-:

Doy a mi perro
afecto,
protección,
acogida,
confianza.


Le doy un sitio cálido
libre de hostilidad.

Sin yo haberlo creado, 
sin yo haberlo traído a la existencia
doy a mi perro
seguridad, 

certeza,
sosiego,
no-zozobra,
no-miedo a mí (su dios),
no-miedo al mundo.

Fíjate en esto,
arquitecto del Todo.
Mira y aprende.


Doy a mi perro lo que más necesita.

Doy a mi perro aquello que nos niegas.

Le doy lo que no nos proporcionas.

Doy a mi perro todo cuanto en tus planos
no dispusiste tú para nosotros.


jueves, 9 de noviembre de 2017

En la playa brumosa (por Kenneth Rexroth)


I

En solo un minuto nos diremos adiós

yo me alejaré conduciendo y te veré

cruzar el boulevard por el retrovisor

tal vez tú distingas la parte de atrás de mi cabeza

perdiéndose en el tráfico

y después no nos veremos uno al otro nunca más

Esto va a pasar ahora, en solo un minuto


II


Calle Willow

calle de hojas amargas

tres generaciones de putas en las ventanas

madre hija nieta

de quién eres zorra

la zorra de nadie yo soy una zorra sola

una zorra negra sola una sola triste zorra

una zorra triste esa soy

la mejor de la calle Willow

está muerta Helen está muerta Dolores está muerta

la calle Willow es nada más que una bahía

en una vivienda pública de diez pisos

la calle Willow se fue con

la calle de los chicos malos la calle de las chicas malas

la calle donde el corazón descansa

dejarán aunque sea una callejuela

para ponerle mi nombre


III


Charla en una habitación oscura

los pájaros vuelan hacia el espejo empañado

y nunca vuelven

el espejo se desgasta


IV


Durante mucho tiempo

he estado detrás de una vid negra

no puedo encontrar la raíz

no puedo encontrar la punta

hay un alto muro de espinas

hay un grueso muro de espinas

que rodea un castillo desconocido

las espinas están cubiertas de flores

cada flor es distinta

pero su olor es el perfume

de un cuerpo que perdí


V


Miles de pétalos blancos

esparcidos sobre el agua de las horas

a la luz de la luna música que surge del mar

sentimientos banales

desengaños y besos

voces que cantan y voces

lejos en la playa brumosa

junto a las fogatas

cantando para siempre para siempre



miércoles, 8 de noviembre de 2017

Dos perros (por Charles Simic)



Un perro viejo, temeroso

de su propia sombra

en un pueblo del sur.

La historia me la cuenta

una mujer casi ciega,

una cálida noche de verano

mientras las sombras

del bosque de New Hampshire

se deslizan bajo nosotros:

una calle extensa, un perro inquieto,

un par de gallinas polvorientas

y aquel sol cayendo a plomo

en un pueblo sin nombre del sur.


Me hizo recordar a los alemanes

desfilando ante nuestra casa en 1944.

El modo en que todos nos quedamos en la acera

mirándolos con el rabillo del ojo,

el temblor de la tierra, el paso de la muerte…

Un perrito blanco corrió hasta el asfalto

y se enredó en los pies de los soldados.

Una patada lo hizo volar como si hubiera

tenido alas. Esto es lo que ahora veo.

La noche cayendo lentamente.

Un perro con alas.



martes, 7 de noviembre de 2017

Felicidad (por Robert Hass)


Porque ayer por la mañana desde la ventana empañada

vimos una pareja de zorros rojos al otro lado del arroyo

comiendo, bajo la lluvia, las últimas manzanas caídas

—alzaron la vista para mirarnos con sus ojos verdes

el tiempo suficiente como para simbolizar la alerta de las cosas vivas

y después siguieron atendiendo a su comida—

y porque esta mañana cuando ella se marchó al cenador con su bolígrafo negro y su bloc amarillo

a sonsacarle un alma inquisitiva

a lo que ella consideraba la reticencia de la materia,

conduje hasta la ciudad a beber té en la cafetería

y escribir notas en un diario —la niebla se levantaba de la bahía

como el luminoso e indefinido aspecto de un propósito,

y una pequeña bandada de cisnes chicos

por segundo invierno consecutivo se alimentaba de brotes

en los campos empapados; simbolizan misterio, supongo,

también se les llama cisnes silbones, son muy blancos,

y sus ojos son negros—


y porque el té humeaba delante de mí,

y el cuaderno, en una nueva página,

estaba en blanco excepto por una tenue idea azul de orden,


escribí: “¡felicidad! estamos en diciembre, hace mucho frío,

nos despertamos pronto esta mañana,

y nos quedamos en la cama besándonos,

nuestros ojos entornados cual murciélagos”.


lunes, 6 de noviembre de 2017

Cómo negarme a montar (por Roberto Bolaño)


A veces sueño que Mario Santiago

viene a buscarme con su moto negra.

Y dejamos atrás la ciudad y a medida

que las luces van desapareciendo

Mario Santiago me dice que se trata

de una moto robada, la última moto

robada para viajar por las pobres tierras

del norte, en dirección a Texas,

persiguiendo un sueño innombrable,

inclasificable, el sueño de nuestra juventud,

es decir el sueño más valiente de todos

nuestros sueños. Y de tal manera

cómo negarme a montar la veloz moto negra

del norte y salir rajados por aquellos caminos

que antaño recorrieran los santos de México,

los poetas mendicantes de México,

las sanguijuelas taciturnas de Tepito

o la Colonia Guerrero, todos en la misma senda,

donde se confunden y mezclan los tiempos:

verbales y físicos, el ayer y la afasia.


Y a veces sueño que Mario Santiago

viene a buscarme, o es un poeta sin rostro,

una cabeza sin ojos, ni boca, ni nariz,

sólo piel y voluntad, y yo sin preguntar nada

me subo a la moto y partimos

por los caminos del norte, la cabeza y yo,

extraños tripulantes embarcados en una ruta

miserable, caminos borrados por el polvo y la lluvia,

tierra de moscas y lagartijas, matorrales resecos

y ventiscas de arena, el único teatro concebible

para nuestra poesía.


Y a veces sueño que el camino

que nuestra moto o nuestro anhelo recorre

no empieza en mi sueño sino en el sueño

de otros: los inocentes, los bienaventurados,

los mansos, los que para nuestra desgracia

ya no están aquí. Y así Mario Santiago y yo

salimos de Ciudad de México que es la prolongación

de tantos sueños, la materialización de tantas

pesadillas, y remontamos los estados

siempre hacia el norte, siempre por el camino

de los coyotes, y nuestra moto entonces

es del color de la noche. Nuestra moto

es un burro negro que viaja sin prisa

por las tierras de la Curiosidad. Un burro negro

que se desplaza por la humanidad y la geometría

de estos pobres paisajes desolados.

Y la risa de Mario o de la cabeza

saluda a los fantasmas de nuestra juventud,

el sueño innombrable e inútil

de la valentía.


Y a veces creo ver una moto negra

como un burro negro alejándose por los caminos

de tierra de Zacatecas y Coahuila, en los límites

del sueño, y sin alcanzar a comprender

su sentido, su significado último,

comprendo no obstante su música:

una alegre canción de despedida.


Y acaso son los gestos de valor los que

nos dicen adiós, sin resentimiento, ni amargura,

en paz con su gratuidad absoluta y con nosotros mismos.

Son los pequeños desafíos inútiles -o que

los años y la costumbre consintieron

que creyéramos inútiles- los que nos saludan,

los que nos hacen señales enigmáticas con las manos,

en medio de la noche, a un lado de la carretera,

como nuestros hijos queridos y abandonados,

criados solos en estos desiertos calcáreos,

como el resplandor que un día nos atravesó

y que habíamos olvidado.


Y a veces sueño que Mario llega

con su moto negra en medio de la pesadilla

y partimos rumbo al norte,

rumbo a los pueblos fantasmas donde moran

las lagartijas y las moscas.

Y mientras el sueño me transporta

de un continente a otro

a través de una ducha de estrellas frías e indoloras,

veo a la moto negra, como un burro de otro planeta,

partir en dos las tierras de Coahuila.

Un burro de otro planeta

que es el anhelo desbocado de nuestra ignorancia,

pero que también es nuestra esperanza

y nuestro valor


Un valor innombrable e inútil, bien cierto,

pero reencontrado en los márgenes

del sueño más remoto,

en las particiones del sueño final,

en la senda confusa y magnética

de los burros y de los poetas.



domingo, 5 de noviembre de 2017

Un mes más tarde (por Kirmen Uribe)


Mi hermana y yo
hemos vuelto al hospital un mes más tarde.
Al entrar al hospital
mirábamos nerviosos a uno y otro lado,
como los peces rojos
que llevan los niños en bolsas de plástico.
A la izquierda, la sala en que esperamos durante la operación.
Allí pasamos también la última noche,
junto a la familia que esperaba un niño.
Al final del pasillo, el ascensor.
Durante dos meses, dos veces al día, subíamos al quinto piso,
a la sala de cuidados intensivos,
cada día con miedo de lo que hallaríamos,
cada día en busca de buenas noticias.

Después de firmar los últimos informes,
y a punto de salir,
le he dicho a mi hermana, al ver el ascensor:
"¿Por qué no subimos?
Igual todavía está allí, en su cama, esperándonos".

Mi hermana me ha mirado fijamente.
Tiene los ojos llorosos, pequeños
como las fresas silvestres.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Como el sol y como el agua (por Fernando Pessoa)


Si muero muy joven, oíd esto:

Nunca fui más que un niño que jugaba.

Fui pagano como el sol y como el agua,

de una religión universal que solamente los hombres no poseen.

Fui feliz porque no pedí cosa ninguna,

ni procuré encontrar nada,

ni creí que hubiera más explicación

que el que la palabra explicación no tenga ningún

significado.


No deseé más que estar bajo el sol o la lluvia,

al sol cuando había sol

y bajo la lluvia cuando estaba lloviendo

(y nunca al contrario),

sentir calor y frío y viento,

y no ir más lejos.


Una vez amé, juzgué que me amarían,

pero no fui amado.

No fui amado por la única gran razón:

porque no tenía que ser.


Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,

y sentándome otra vez a la puerta de casa.

Los campos, al fin, no son tan verdes para los que son

amados

como para los que no lo son.

Sentir es estar distraído.



viernes, 3 de noviembre de 2017

Calendario de pared para el año 1973 (por Wislawa Szymborska)


¿Y por qué no dedicarle algunas palabras a ese calendario de pared al que le vamos arrancando las hojas? No deja de ser un libro, después de todo, y bastante gordo, ya que no puede tener menos de 365 páginas. Llega a los kioscos en una edición que alcanza 3.300.000 ejemplares, por lo que se convierte en el mayor best-seller. Exige a sus editores una puntualidad absoluta, dado que su aparición en el mundo editorial no puede retrasarse un año o año y medio. Requiere una perfección profesional de sus correctores, puesto que el más mínimo error podría remover la conciencia del público lector. Da miedo imaginar una semana con dos miércoles, o que el día de San Jorge usurpe la fiesta de San José. El calendario no es como una obra científica a la que pueda añadírsele una fe de erratas. Tampoco es un volumen de poesía en que los errores del corrector pasan como un capricho de la inspiración. Toda esta argumentación nos lleva a concluir que tenemos entre manos una rareza editorial. Pero no es todo. El destino del calendario no es más que su progresiva liquidación al ir arrancándole las hojas. Millones de libros nos sobrevivirán y, entre ellos, habrá muchos que serán ridículos, desfasados o mal escritos. El calendario es el único que no se propone sobrevivir a nuestra muerte, no reclama ser mantenido en el estante de una biblioteca y su vida es necesariamente breve. En su modestia, ni siquiera sueña con ser leído concienzudamente hoja a hoja, y sus páginas sólo incluyen el preciado texto por si acaso. Hay en él un poco de todo: aniversarios históricos que caen en un determinado día, rimas, grandes frases, chistes (los típicos de los calendarios, por supuesto), informaciones estadísticas, adivinanzas, advertencias contra el tabaco y consejos varios para combatir los insectos domésticos. Una extraordinaria maraña de materias y enormes disonancias: la más excelsa historia junto a la trivialidad del día a día; sentencias de filósofos rivalizando con pronósticos del tiempo rimados; biografías de héroes acariciando benévolamente los prácticos consejos de la tía Clementina…Los habrá que se escandalicen por ello; pero a nosotros, que vivimos en Cracovia (y, por tanto, en las proximidades de las tumbas reales), nos conmueve la ambigüedad del calendario. He llegado incluso, a percibir en él algún tipo de semejanza secreta con las grandes novelas universales, como si el calendario fuera un pariente de la epopeya, un hijo legítimo suyo…Y cuando he tropezado con algún fragmento de un poema mío debajo de una fecha determinada (¡una próspera, espero!), he aceptado el hecho con melancólica humildad. En el reverso estaba la receta del pastel de queso vienés: medio kilo de queso, una cucharada de fécula de patata, una taza de azúcar, seis cucharadas de mantequilla, cuatro huevos, especias y pasas. Y, para finalizar, aprovecho esas pasas para desear Feliz Año Nuevo a mis magnánimos lectores.



jueves, 2 de noviembre de 2017

Único (por Denise Levertov)


Todo aquello que por ser

llama y canción, y concedernos alegría,

creímos que volveríamos a ser, a hacer, a visitar,

resulta que fue lo que fue

esa única vez. Cada iniciación

no es el comienzo

de una serie, de una construcción: lo maravilloso

aconteció en nuestra vida, nuestra historia

no se opaca con su ausencia: pero no

esperes volver a buscar más.

Lo que tenga que ser va a ser

único, como fue único aquello. Trata

de reconocer la próxima

canción por su aura en llamas como un

presente absoluto, como un ahora o nunca. 



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Esas naranjas (por Julio Martínez Mesanza)



La lluvia que ha lavado las naranjas,

las últimas naranjas perezosas,

la limpia, la que viene ya sin barro.

Y esas naranjas que la merecían

sólo por esperar hasta el invierno,

como merecen todos los que esperan.


martes, 31 de octubre de 2017

Hibernación (por Anaïs Nin)


Se vive así, cobijado, en un mundo delicado, y uno cree que vive. Entonces lee un libro, o va de viaje, o habla con alguien, y descubre que no vive. Que está simplemente hibernando. Los síntomas de la hibernación se pueden detectar fácilmente. El primero es la inquietud. El segundo síntoma es la ausencia del placer. Eso es todo. Parece una enfermedad inocua. Monotonía, aburrimiento, muerte. Hay millones de personas que viven (o mueren) así sin saberlo. Trabajan en oficinas. Tienen coches. Salen al campo con su familia. Educan a sus hijos. Hasta que llegan a una brusca conmoción: una persona, un libro, una canción, y los despiertan y los salvan de la muerte. 

lunes, 30 de octubre de 2017

Pincha (por Rafael Baldaya)


Yo soy quien te defiende para que no te ataquen.
Son muchos los hervíboros que se te acercarían y tragarían enteros tu corola, tu cáliz...
O comerían las hojas del rosal.
Y sin hojas la planta, y tú con ella, moriríais enseguida.
Pero gracias a mí, sobre todo a mi punta que hiere donde toca, se hacen daño si muerden los tallos.
Y al pincharse y sentir que les duele, desisten de comerlos.
Por eso te respetan los conejos, las cabras, los ciervos, las ovejas...
Por eso no te ingieren como a otras hierbas, matas o arbustos indefensos.
Y debido a ello tú puedes brotar, abrir de par en par los pétalos, mostrar tu colorido, esparcir tu perfume.
Yo, Rosa, te defiendo de todos los peligros.
Yo soy quien te protege.
Yo: la dura, la gris, la servicial espina.


domingo, 29 de octubre de 2017

Viudo (por David Ray)



Ella cuidó tanto de él

que rara vez levantó un dedo.

Así que sólo ahora por primera vez se coloca


cerca del fregadero y pela

su primera patata con el cuchillo de pelar

que ella dejó como legado. La patata


-él lo nota- encaja en la mano humana,

está hecha para que sea así, es uno

de esos milagros. Y ella lo supo todo este tiempo.



sábado, 28 de octubre de 2017



Insomnio (por Dana Gioia)



Ahora escucha lo que la casa tiene que decir.

Tuberías que crujen, el agua que corre en la oscuridad,

las hipotecadas paredes que se desplazan incómodas,

y voces que se amontonan en un interminable zumbido

de pequeñas quejas, como los sonidos de una familia

que año tras año has aprendido a ignorar.


Pero ahora debes escuchar las cosas que posees,

todo aquello por lo que has trabajado en estos años,

el murmullo de la propiedad, de objetos en mal estado,

las partes flojas a punto de quedar desechas,

y retorciéndote entre las sábanas recuerda todas

las caras que no pudiste llegar a amar.


Cuántas voces se te han escapado hasta ahora,

la caldera que humea, el piso de madera bajo tus pies,

las constantes acusaciones del reloj

que cuenta los minutos que a nadie importarán.

La terrible lucidez que este momento trae consigo,

el entendimiento inútil, la oscuridad intacta.



viernes, 27 de octubre de 2017

El lamento de Ariadna (por Friedrich Nietzsche)



¿Quién me calienta, quién me ama todavía?
¡Dadme manos ardientes!,
¡dadme un brasero para el corazón!
Tendida en la tierra, estremeciéndome,
como una medio muerta a quien se le calientan los pies,
agitada, ay, por fiebres desconocidas,
temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío,
cazada por ti, ¡pensamiento!
¡Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador!
¿Tú, cazador entre las nubes!
¡Fulminada a tierra por ti,
ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro!
Así yazgo,
me doblo, me retuerzo, atormentada
por todos los martirios eternos,
herida,
por ti, el más cruel cazador,
tu desconocido, dios…

¡Hiere más hondo!
¡Hiere de nuevo!
¡Pica, repica en este corazón!
¿A qué viene este martirio
con flechas de dientes romos?
¿Qué miras otra vez
sin cansarte del tormento humano,
con malévolos ojos de rayos divinos?
¿No quieres matar?,
¿sólo martirizar, martirizar?
¡Para qué martirizarme a mí,
malévolo dios desconocido?

¡Ah, ah!
¿Te acercas sinuoso
en semejante medianoche?…
¿Qué quieres?
¡Habla!
Me estrechas, me oprimes,
¡ah, ya demasiado cerca!
Me oyes respirar,
acechas mi corazón,
¡celoso!
-¿pero celoso de que?-
¡Fuera, fuera!
¿para qué la escala?
¿quieres subir
adentro, hasta el corazón,
subir hasta mis más
secretos pensamientos?
¡Impúdico! ¡Desconocido! ¡Ladrón!
¿Qué quieres sacar robando?
¿Qué quieres sacar escuchando?
¿Qué quieres sacar atormentando?
¡tú, atormentador!
¡tú, dios verdugo!
¿O como el perro debo
refregarme contra el suelo ante ti?
¿Sumisa, embelesada fuera de mí
menear la cola por amor?
¡Es inútil!
¡Punza otra vez,
aguijón el más cruel!
No soy tu perro, sólo tu presa,
¡cazador el más cruel!
tu más orgullosa prisionera,
bandido tras las nubes…
¡Habla al fin!
¡Tú, encubierto con el rayo! ¡Desconocido! ¡habla!
¿Qué quieres, salteador, de mi?…

¿Cómo?
¿Un rescate?
¿Qué quieres de rescate?
Pide mucho, ¡lo aconseja mi orgullo!
Y habla poco, ¡lo aconseja mi orgullo!

¡Ah, ah!
¿a mí es a quien quieres? ¿a mí?
¿a mí entera?…
¡Ah, ah!
¿Y me martirizas? ¡Loco, que eres un loco!
¿Requetemartirizas mi orgullo?
Dame amor, ¿quién me calienta todavía?
¿quién me ama todavía?
Dame manos ardientes,
dame un brasero para el corazón,
dame, a la más solitaria,
a la que el hielo, ¡ay!, siete capas de hielo
enseñan a añorar enemigos,
da, sí, entrega,
enemigo el más cruel,
dame ¡a ti!..

¡Se acabó!
Entonces huyó él,
mi único compañero,
mi gran enemigo
¡mi dios verdugo!…
¡No!
¡vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todo el curso de mis lágrimas
discurre hacia ti,
y la última llama de mi corazón
para ti se enardece.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido! ¡mi dolor!
¡mi última felicidad!…

Un rayo. Dionisyos aparece con esmeraldina belleza.

Dionysos:
Sé juiciosa, Ariadna…
Tienes orejas pequeñas, tienes mis orejas:
¡mete en ellas una palabra juiciosa!
¿No hay que odiarse primero, si uno ha de amarse?…
Yo soy tu laberinto…



jueves, 26 de octubre de 2017

El maestro del disfraz (por Charles Simic)


Seguramente anda entre nosotros
de incógnito: el cajero de un negocio,
el chico de reparto, la muchacha
que atiende en la farmacia, un peluquero,
el tipo todo inflado del gimnasio,
la bailarina exótica, el joyero, 
el paseador de perros, el cieguecito
que pide “Una moneda, por favor,
¿no me puede ayudar?” por los vagones.
Alguien que está encendiendo una fogata
falsa en la chimenea también falsa
de una vidriera, mientras miran desde

el sillón con el rictus congelado
de una sonrisa un padre y una madre,
cuando la calle se vacía y llega
la hora de cerrar del funerario
y hasta el último mozo se va a casa.
Ese mendigo viejo, ahí parado

en el portal, la cara medio oculta;
y no descartaría ni a ese gato
negro que acaba de cruzar la calle,
ni al pequeño foco desnudo que en el túnel
del metro está colgado de su cable,
y que se mueve cuando el tren se para.


miércoles, 25 de octubre de 2017


No estoy ahí (por Mary Elizabeth Frye)


No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy ahí, no estoy dormida.
Soy un millar de vientos que soplan,
soy la nieve blanda que cae,
soy las gráciles gotas de lluvia,
soy los campos de granos maduros,
estoy en el silencio de la mañana,
en la prisa agraciada
de hermosas aves que vuelan en círculo.
Soy la estrella de la noche,
estoy en los pétalos que florecen,
en un cuarto silencioso,
en los pájaros que cantan,
en cada cosa pequeña.
No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy ahí, no estoy muerta.


martes, 24 de octubre de 2017

Con los muertos (por Wislawa Szymborska)



¿En qué circunstancias sueñas con los muertos?

¿Piensas en ellos con frecuencia antes de dormirte?

¿Quién aparece primero?

¿Siempre el mismo?

¿Nombre? ¿Apellido? ¿Cementerio? ¿Fecha de fallecimiento?

¿Qué alegan?

¿Una vieja amistad? ¿El parentesco? ¿La patria?

¿Dicen de dónde vienen?

¿Y quién está detrás de ellos?

Y además de ti ¿quién sueña con ellos?

¿Se parecen sus caras a sus fotografías?

¿Han envejecido con el paso del tiempo?

¿Son saludables? ¿Demacradas?

¿Lograron recuperarse los asesinados de sus heridas?

¿Recuerdan aún quién los mató?

¿Qué tienen en las manos? Describe esos objetos.

¿Carcomidos? ¿Oxidados? ¿Carbonizados? ¿Podridos?

¿Qué tienen en los ojos? ¿Amenaza?

¿Ruego? ¿De qué tipo?

¿Sólo conversan ustedes sobre el tiempo?

¿Sobre los pájaros? ¿Las mariposas? ¿Las flores?

¿No hay ninguna pregunta molesta por su parte?

¿Y entonces tú qué les contestas?

¿En vez de callar precavidamente,

de cambiar evasivamente el tema del sueño,

de despertar a tiempo?



Aquel beso (por Michael Hartnett)


Besé a mi padre en su cama del hospital.
Las enfermeras arrastraban el paso soñoliento
y los viejos discutían el día entero consigo mismos.
Las siete décadas encerradas en su cabeza
se congelaron en un bloque que goteaba, atemporal,
el pintor perdió su noción de todo salvo el gris.
Aquel beso de actor cayó por un pozo demasiado profundo
para devolver ecos que yo habría valorado —
el ‘29 era el ‘41 el ‘84,

todo uno en su mirada caleidoscópica
(él deseaba para mí su amargura y su sed,
su fría habilidad para cerrar una puerta).
Más tarde, tomando un trago, me di cuenta de que aquel
fue nuestro último beso y, ay, el primero.


lunes, 23 de octubre de 2017

Pero en silencio (por Nicolás Viveros)


Siempre jugué a la pelota
y estuve bajo tierra/mudo con el
corazón crónico
buscando el gol hasta que lo encontré
desperté, aparecí con los ojos
cerrados, con los tobillos rotos
con aves degolladas y vestido de Azul.

Siempre jugué a la pelota
-pero en silencio-
corriendo detrás de algo Azul
-pero en silencio-
celebrando goles ajenos/jugando partidos ajenos/cometiendo
faltas/ajenas
que solo se respondían en silencio.
siempre.
jugué.
a. la. pelota.
Pero en silencio cometía faltas
y nadie me mostraba rojas.



domingo, 22 de octubre de 2017

Erizo de mar (por Joan Margarit)


Bajo las aguas poco profundas de la costa
anclo mi coraza. No segrego ni nácar
ni perlas, la belleza no me importa,
enlutado guerrero que, con sus negras lanzas,
se oculta en una grieta de la roca.
Viajar es arriesgado pero a veces me muevo
-las espinas haciendo de muletas-
y, por torpe, las olas me revuelcan.
En el mar peligroso busco la roca
de donde no haya de moverme nunca.
En la armadura soy mi propio prisionero:
una prueba de cómo, si no hay riesgo,
la vida es un fracaso.
Afuera está la luz y canta el mar.
Dentro de mí la sombra: la seguridad.


sábado, 21 de octubre de 2017

Y terminé sabiendo (por Emily Dickinson)


Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose arrastrándose hasta que pareció
que el sentido se quebraba totalmente

y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor,
comenzó a batir a batir hasta que pensé
que mi mente se volvía muda

y luego les oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos botines de plomo, de nuevo,
el espacio comenzó a repicar

como si todos los cielos fueran campanas
y existir sólo una oreja
y yo y el silencio, alguna extraña raza
naufragada, solitaria, aquí

y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí,
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo entonces



viernes, 20 de octubre de 2017

Ahí fuera (por Saiz de Marco)


la silueta de un nido de cigüeña en la torre

una casa con hiedra trepando por sus muros

la leña amontonada sobre una carretilla

un rebaño de ovejas con su perro pastor

los caminos pidiendo que mis pies los recorran

dos hileras de árboles
de distinto verdor a ambos lados de un río

los olivos las vides el maíz los girasoles

paisajes sucediéndose detrás de los cristales
como en una película
como en una pantalla pero ciertos
reales
tan cercanos que casi rozan las ventanillas

y yo a bordo del tren
dentro de mi vagón mirando todo eso

yo dejando caer mi frente sobre el vidrio
queriendo y no pudiendo decir
-aquí me bajo



jueves, 19 de octubre de 2017

Ya no soy su caballo (por Fabio Morábito)



Mi hijo juega sobre mi lomo,

es un vaquero y lo llevo

a cuatro patas por la alfombra

espoleado por sus ¡arre caballo!,

pero sus pies ya tocan el piso,

no es el jinete de antes

que a horcajadas limpias se aferraba

a mi cuello, ahora percibe

su propio peso, deja de arrearme

y se baja. Me acuesto boca arriba,

él se acuesta también

y miramos el techo. Ya no soy

su caballo. No me lo dice,

pero lo piensa. Se bajó

para siempre de mí, su centauro,

a este suelo de todos

que da vuelta a la tierra.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Gracias te sean dadas (por Ida Vitale)


En el verano:
viento en la esquina,
verde sobreviviente en la sequía,
tenue, obstinada nube que aparece
y cruza sola el cielo imperturbable,
agasajo de la sombra del árbol,
vaso de agua al regreso: muchas gracias.
Rapado, el pasto tiene olores
a pequeño cadáver indeciso,
otra culpa del verano profundo.
Desolada de ferocísimo sol,
esta pared lo escupe. Sólo faltan
tristezas de pájaros agónicos
para mojar el borde de un pañuelo.
A ti, alfabeto,
gracias te sean dadas,
por acudirme, pese a esta miseria:
musitas y aminoras con memorias
de milagrosas y narradas lluvias,
de mares y manzanas, tanto agobio,
que olvido este calor y que aún lo escribo.


martes, 17 de octubre de 2017

Siempre a destiempo (por Josefina Plá)


Un cerrarse de puertas,
a derecha e izquierda;
un cerrarse de puertas silenciosas,
siempre a destiempo,
siempre un poco antes
o un momento demasiado tarde;
hasta que sólo queda abierta una,
la única puntual,
la única oscura,
la única sin paisaje y sin mirada.



lunes, 16 de octubre de 2017

Apeadero (por Juan Ramón Jiménez)


El tren se va. Y en las dejadas soledades;
uno, en lo oscuro ya, se halla consigo mismo.
La voz baja es mayor que el silencio del mundo.
Es uno casi monte, casi agua, casi abismo.

Por la vereda, a veces, qué olores penetrantes
y fulgores de insectos orillan, tan perdido e íntimo
va uno en uno, que olvida la memoria internada
quién es uno, si es, si va a ser, si no ha sido.

La esquila de algún valle toca en el corazón.
Mujeres piadosas van a guardar en el río
su cuerpo bello con el secreto del mundo.
Y vuelve a ser compendio el lucero y el grillo.



domingo, 15 de octubre de 2017

Cuando renazca (por Rafael Baldaya)



cuando vuelva a nacer ocuparé otro cuerpo

cuando vuelva a nacer mi sexo será otro

cuando vuelva a nacer mi piel no ha de ser blanca

cuando vuelva a nacer
puede que nazca lejos
creceré en otro idioma
todas estas palabras me sonarán extrañas

andaré otros caminos
cantaré otras canciones
dibujaré paisajes
escribiré al revés

cuando vuelva a nacer no sabré que ya he sido
ignoraré que fui

lo que estoy siendo

cuando vuelva a nacer vendré de otros linajes
de otros juegos de genes
de otras combinaciones
tendré distinto nombre 
(nada de Rafael)
viviré entre colinas
o acaso
quién lo sabe
en un pequeño pueblo bañado por el mar

cuando vuelva a nacer
seré risueña

cálida
extrovertida
intrépida
tal vez apasionada
lo contrario que ahora


cruzaré otros umbrales
amaré lo que no amo
creeré en lo que no creo
calcularé deprisa 

y a lo mejor de leer me canso pronto

cuando yo vuelva 

cuando de nuevo nazca y reemerja a la vida
no seré yo


sábado, 14 de octubre de 2017

Por fin regresas (por So Chung-Ju)



He venido a verte, Suna.
Cuánto eres tú aquí, niña.
Vienes de los cuatro puntos cardinales
con tu sonrisa
cuando voy caminando solitario por la calle
Chong-ro.

Te he echado de menos
cada vez que cantaba algún gallo en el alba.
¿Me has oído llamarte?
Oh, Suna, cuántos siglos hace ya que no te veo.

Aquel día en que te fuiste en ataúd de flores
más allá de la montaña
no quedó en mis ojos más que el cielo vacío,
en mis manos ni una cabellera para acariciar.
Y cómo llovía... Tras la vela, fui abriendo la puerta
de piedra donde cantaban los búhos
y encontré un río de miles de millas...
Y cómo pudiste volver, o en qué arco iris bajaste
desde tu escondida casa, desde donde ni siquiera
has podido escribirme.

En los cuatro caminos de la calle Chong-ro
un mar de nieblas, o un mar de niños y niñas,
vienen charlando al sol.
Y entre estas niñas de diecinueve o veinte años
¡oh, por fin regresas en sus ojos, en su sangre,
en su corazón,
Suna, Suna, Suna! ¡Oh, cómo te veo venir y estar presente!


viernes, 13 de octubre de 2017

Esa rastrera mata (por Antonio Manilla)



Es tanto como el río,

como los firmes chopos,

esa rastrera mata

que pende de la orilla

inclinada hacia el cauce,

en hermoso equilibrio

a punto de romperse.


Oculta sus raíces,

no es honda, sino ancha,

tiene las hojas duras

y florece a destiempo.

Ni las cabras la quieren.

Pero cuando el deshielo

arrambla en su avenida,

sujeta las riberas,

las mantiene en su sitio.


Por ella, el río es río

todas las primaveras.



jueves, 12 de octubre de 2017

Él, siempre él


zUmO dE pOeSía, en su rechazo al nacionalismo como mal fundamental de la especie humana, reproduce (traducido) el editorial publicado recientemente por el semanario "Charlie Hebdo":


El referéndum organizado en Cataluña para su independencia hace temblar a Europa. Si todas las regiones europeas que tengan una lengua, una historia, una cultura originales empiezan a reclamar su independencia, el Viejo Continente se va a fragmentar como el casquete polar bajo los efectos del calentamiento climático.

Puesto que hay unas doscientas lenguas en Europa, ¿por qué no crear doscientos nuevos países? ¿Y por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como quesos y vinos hay en el continente?

La independencia, sí, pero ¿respecto a qué? Es legítima la independencia cuando uno quiere liberarse de la tiranía o la opresión. ¿De qué destino trágico quieren liberarse hoy los catalanes? En 1977, poco después de morir Franco -éste había prohibido el uso del catalán después de su victoria en 1939-, la Generalitat de Cataluña fue restablecida, y luego la región se dotaba de un parlamento y de un gobierno regionales.

Pero hoy, cuando Franco ya no está, hay que buscarse otro tirano al que poder derribar. Será el Estado español y, por supuesto, la peor dictadura jamás conocida en el mundo: la Unión Europea con sede en Bruselas.

Detrás de esa palabra esplendorosa, independencia, se ocultan preocupaciones a veces menos nobles. Como pasa con la Liga Norte en Italia, siempre la reclaman las regiones más ricas. Cataluña quiere la independencia porque ya no quiere soltar dinero a las otras regiones españolas menos ricas que ella.

Es como si oyéramos de nuevo la voz de la innoble Margaret Thatcher: “I want my money back”. La lengua, la cultura, las tradiciones están muy bien para las postales, pero la pasta está mucho mejor. Las regiones pobres de Europa pocas veces bajan a la calle para obtener su independencia.

Más allá de estas consideraciones mercantiles, es curioso oír algunas voces de la izquierda reclamar la independencia de una región como Cataluña en nombre de una identidad cultural, que, por cierto, nadie cuestiona.

Y además, ¿por qué la identidad cultural reivindicada por los catalanes debería ser tomada en cuenta y no la identidad cristiana defendida por los xenófobos europeos? ¿Por qué las palabras “identidad” o “cultura” suenan bien cuando las pronuncia la izquierda, pero se convierten en infames cuando es la derecha y la extrema derecha las que las pronuncian?

La independencia de Cataluña no tiene por objeto liberar a esta región de una tiranía que ya no existe, ni permitir a la economía ser próspera, puesto que ya lo es, y mucho menos obtener el derecho a hablar una lengua autorizada desde hace tiempo. La obsesión identitaria que se expande por Europa como la podredumbre de una fruta afecta a la extrema derecha pero también a la izquierda. El nacionalismo de derechas y el de izquierdas tienen un punto en común: el nacionalismo.

Cuando Cataluña haya roto las cadenas que la atan a la monarquía española y al Santo Imperio Europeo, ¿qué ocurrirá? Al son de los tambores y de los pífanos, los gallardos independentistas desfilarán por las calles de Barcelona como si fueran la Columna Durruti, las jovencitas lanzarán pétalos de rosa a los militantes que habrá desafiado con arrojo al Estado policial español, corales infantiles con niños de pelito rizado cantarán a la libertad recobrada y al euro derrotado, las abuelas desdentadas tejerán banderas con los colores de la nueva República, y los bisabuelos desempolvarán la boina que llevaban en el frente en el 36.

Será muy bello, emotivo, magnífico. Y luego, al final de la tarde, todo el mundo volverá a su casa para plantarse delante de la tele y ver el concurso de turno o el partido del Barça en cuartos de final de la Copa. Cataluña bien se lo merece.



Otra vez como ayer (por Concha Lagos)


Otra vez a soñar desde el oscuro

imposible porqué, mano tendida,

intentando apresar amor y vida,

fijarle a lo inseguro lo seguro.


Otra vez cabalgando hacia tu muro,

soledad que me tiras de la brida,

seguidora incansable de mi huida,

vencedora en la lucha en que perduro.


Otra vez a mirar arena y cielo

en tu playa sin fin siempre desnuda,

bebiéndome el silencio que te nombra.


Otra vez como ayer perdido el vuelo

por el salto hacia atrás de miedo y duda,

seguida y seguidora de tu sombra.


miércoles, 11 de octubre de 2017

La L (por Saiz de Marco)


Así toda la vida: Gateando, tropezando, cayendo, levantándote, tropezando de nuevo, volviendo a levantarte, el uniforme puesto, el traje de aprender, el pupitre, el maestro, el colegio en septiembre, la L de la autoescuela, de alumno, de aprendiz, de novel, de inexperto, de soy un principiante, lo que nunca entendiste, las fichas, los deberes, las preguntas del test, el ejercicio práctico, la evaluación continua, Mao Tse-Tung, Mao Zedong, era bueno, era malo, Plutón es un planeta, Plutón no es un planeta, Rusia vuelve a ser Rusia, guion ya no lleva tilde, la araña es un insecto, la araña no lo es, las clases de refuerzo, el temario que cambia, las leyes reformadas, esta deroga aquella, aprende, desaprende, física, matemáticas, de qué te vale ahora el alfabeto Morse, lengua, filosofía, informática, idiomas, esto no hay quien lo entienda, exámenes de junio, puesta al día, reciclaje, estudios de postgrado, aprobado o suspenso, incompleto el programa, la materia no cabe, nunca cabe en un curso, los intentos fallidos, el ensayo, el error, la duda que va y viene, es rallado o rayado, vertemos o vertimos, los lapsus, los equívocos, dejaste cabos sueltos, con eso no contabas, el modelo no sirve, no hay que bajar la guardia, te hace falta experiencia, un año es poco tiempo, cuántos serán bastantes, esto está mal planteado, bórralo, hazlo de nuevo, compás, cartabón, regla, pantalla y no papel, reinicia, resetea, cada década un mundo, vamos no te anquiloses, la piedra angular era esa que despreciaste, rectifica, desdícete, el camino era otro, desanda lo ya andado, da la vuelta y comienza, comienza a comenzar, eso está ya obsoleto, ayer era moderno y hoy es una antigualla, rescata del olvido, lo supe y no lo sé, actualiza las viejas lecciones oxidadas (ni una cronista fiel ni una buena archivera fue nunca la memoria), las parcelas vedadas, la blanca y densa niebla, y todo el tiempo, ¡todo!, bebé, joven, adulto, sin pelo, con acné, con melena, con canas, ya calvo y con arrugas, gateando, tropezando, cayendo, levantándote, tropezando de nuevo, volviendo a levantarte (aun después de caerse el niño sonreía: mientras echaba a andar, un paso y otro paso, le viste sonreír), la carrera de fondo con vallas, con obstáculos, empiezas a entenderlo, crees que por fin comprendes lo que no está en los libros, lo que no te enseñaron, la L, siempre la L, y hasta el último aliento, hasta el latido último toda la vida así.

martes, 10 de octubre de 2017

En todos los peces (por Laura Casielles)



Yo amaba tanto a aquel hombre y él recogía pájaros
-mirlos gorriones pájaros heridos en la ciudad-
los llevaba a casa
aprendía a curarlos
nunca les pedía que se quedaran cuando podían volver a volar de nuevo

aunque un día me contó que lo que más le preocupaba eran los murciélagos

los murciélagos sí que lo pasan mal en este mundo de mierda
se quedan mareados
se pierden
lloran

Yo amaba tanto a aquel hombre y cuando un día le pregunté
si había tenido perro de chiquillo
me devolvió la pregunta: “¿qué es tener?
Un perro y yo nos tuvimos mutuamente durante un tiempo,
si es a eso a lo que te refieres”

Yo amaba tanto a aquel hombre y él me explicaba
curiosas anécdotas de cebras y de osos

un día vimos juntos animales del fondo del agua
esos animales tan curiosos que casi parecen de otros planetas

Aunque un día me contó que lo que más le preocupaba eran las abejas
las abejas sí que lo pasan mal en este mundo de mierda
andan desorientadas
no se oyen
mueren

Yo amaba tanto a aquel hombre y él un día me contó la extraña teoría
de cómo hay un punto en la evolución en que se alcanza el lenguaje
y que los animales llegan ahí pero deciden que no
que mejor palabras no
que así empieza el daño

y un día me enseñó a dormir como duermen los cachorros
y un día me salvó del diluvio en un arca de luciérnagas
y un día me hizo entender que yo también era pantera araña yegua

Yo amaba tanto a aquel hombre pero un día me equivoqué
Emprendí el camino hacia el mundo de la gente
donde todo es ruido

Ahora lo veo en todos los insectos en todas las águilas en todos los peces

Yo sé que él me ha perdonado con el suave perdón de los elefantes.
Tal vez si viviésemos tanto como las viejas tortugas
lograra algún día perdonarme yo



lunes, 9 de octubre de 2017

Quemándonos sin fuego (por Francisca Aguirre)


Bajan, atravesando el firmamento,
vienen sin ser llamados.
Nadie sabe qué son ni a dónde pertenecen.
Descienden mágicos y ajenos,
iluminan sin luz, cantan sin música.

Llegan, definitivamente llegan;
nos invaden
y algo que no entendemos sobreviene
quemándonos sin fuego.
De donde no sabemos, vuelven.
Traen en su aparecer, en su deshora,
la desazón profunda de lo incierto.
No calientan ni hielan,
sólo inquietan. Y huelen
como la luna sobre el mar. Cantan
como el color vibrante de las flores.
Nadie sabe qué son ni a dónde pertenecen,
pero la sangre se acelera,
la memoria tirita como un náufrago.

Bajan, atravesando el firmamento,
suben desde el abismo y la nostalgia,
iluminan sin luz, cantan sin música.
Dios mío, cantan, cómo cantan.


domingo, 8 de octubre de 2017

El nacionalismo, veneno de la Humanidad.



PALABRAS DE MARIO VARGAS LLOSA, EN LA MANIFESTACIÓN CONTRA EL INTENTO DE GOLPE DE ESTADO PERPETRADO POR CARLES PUIGDEMONT Y OTROS, CELEBRADA HOY EN BARCELONA.

Queridos amigos. Todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión. Y es verdad que la pasión puede ser generosa y altruista cuando inspira la lucha contra la pobreza y el paro. Pero la pasión puede ser también destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo.

La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista. Religión laica, herencia lamentable del peor romanticismo. El nacionalismo ha llenado la historia de Europa y del mundo, y de España, de guerras, de sangre y de cadáveres. Desde hace algún tiempo, el nacionalismo viene causando estragos también en Cataluña.

Para eso estamos aquí, para pararlo. Para eso han salido miles y miles de catalanes de sus casas en esta mañana soleada del otoño catalán. Son catalanes democráticos, que no creen que sean traidores quienes piensan distinto a ellos. Son catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que no ensucian sus puertas, ni destruyen sus vitrinas. Catalanes que creen en la democracia, en la libertad, en el Estado de derecho, en la Constitución.

Y además de catalanes, hay aquí, esta mañana, miles de hombres y mujeres venidos de todos los rincones de España —e incluso del Perú—, a decirles a los amigos catalanes que no están solos, que estamos con ellos, que queremos dar juntos con ellos la batalla por la libertad. Estamos armados de ideas, de razones y de una convicción profunda de que la democracia española está aquí para quedarse. Y que ninguna conjura independentista la destruirá.

No queremos que los bancos y las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste. No queremos que los ahorristas catalanes retiren su dinero por la desconfianza, por la inseguridad jurídica que les merece el futuro de Cataluña. Queremos, por el contrario, que los capitales y las empresas vengan a Cataluña para que vuelva a ser, como tantas veces en su historia, la capital industrial de España, la locomotora de su desarrollo y su prosperidad.

Queremos que Cataluña vuelva a ser la Cataluña capital cultural de España, como era cuando yo vine a vivir aquí, en unos años que recuerdo con enorme nostalgia. Eran los últimos años de la dictadura franquista. La dictadura se deshilachaba y hacía aguas por todas partes. Y ninguna ciudad española aprovechó tanto como Barcelona esos resquicios de libertad para volcarse al mundo y traer del mundo las mejores ideas, los mejores libros, todos los grandes logros de la vanguardia. Por eso venían los españoles a Barcelona. Porque aquí los aires eran ya los de Europa. Es decir, los de la democracia y la civilización.

Aquí, en esa Cataluña se reunieron, después de haberse dado la espalda desde la guerra civil, los escritores españoles y los escritores latinoamericanos. Aquí, yo he visto llegar a Barcelona a muchachas y muchachos de toda América Latina, con vocaciones artísticas y literarias, que venían porque aquí había que estar si uno quería triunfar en el mundo de las artes, del pensamiento, de la literatura. Venían aquí como nosotros en las generaciones anteriores íbamos a París. Queremos que Barcelona, que Cataluña, vuelvan a ser la capital de la cultura de España.

Queridos amigos. España es un país antiguo. Cataluña es un país antiguo. Hace 500 años sus historias se juntaron y se juntaron con las historias de vascos, de gallegos, de extremeños, de andaluces, etcétera. Para crear esa sociedad multicultural y multilingüística que es España. Ahora, desde hace 40 años, además de recuerdo de un pasado grandioso y a veces trágico, España es también una tierra de libertad, una tierra de legalidad. Eso el independentismo no lo va a destruir.

Se necesita mucho más que una conjura golpista de los señores Puigdemont y Junqueras, y de la señora Forcadell, para destruir lo que han construido 500 años de historia. No lo vamos a permitir. Aquí estamos ciudadanos pacíficos, que creemos en la coexistencia, que creemos en la libertad. Vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, un país que ha hecho suya la libertad y que no a va a renunciar a ella por una conjura que quiere retrocederlo a país tercermundista.

Esta manifestación supera todo lo que los más optimistas organizadores consideraban. Es la demostración maravillosa de que en Barcelona, de que en Cataluña, como en el resto de España, están por la democracia, por la legalidad y por la libertad.

¡Viva la libertad! ¡Visca Catalunya! ¡Viva España!



Arrastro mi minúscula épica (por Karmelo C. Iribarren)


Nunca quise llegar a ningún sitio
ni tampoco me interesó
especialmente el paisaje.

Un pequeño bar de barrio
con una mesa
desde la que ver el mundo apagarse
y encenderse
–bajo la lluvia–
las farolas en las aceras,
me ha bastado para ser casi feliz.

Exiliado en mi interior,
nunca en venta
ni besando la mano de nadie,
arrastro mi minúscula épica
–por unas calles
que ni siquiera son ya mis calles–
y me voy alejando.


sábado, 7 de octubre de 2017

zUmO dE pOeSíA, contra el oprobio y la ignominia nacionalista


La ANC, que capitanea el golpe de Estado en Cataluña, ha pedido a sus parciales que el domingo día 8 no salgan de sus casas, para restar en lo posible porcentajes de participación involuntaria en la manifestación que ha convocado Sociedad Civil de Cataluña en defensa de la Constitución y las libertades democráticas. Con ello confirman el carácter xenófobo de los nacionalistas. Son xenófobos en las dos direcciones: hacia afuera, expulsando a quienes tratan de defender la libertad e igualdad de todos los ciudadanos, y hacia dentro y contra sí mismos, como los quistes, para evitar que la libertad y la igualdad los contamine. (...)

Nos vemos en Barcelona. Y por supuesto en la calle. A cuerpo gentil.


(del blog  hemeroflexia.blogspot.com ,  de Andrés Trapiello.)

Desgastado por la corriente (por William Butler Yeats)


Estoy cansado de sueños;
erosionado, un tritón de mármol
desgastado por la corriente;
y durante todo el día observo
el encanto de esta dama
como si en un libro hubiera hallado
su belleza retratada,
satisfecho de tener los ojos llenos
y los oídos atentos,
encantado de no ser más que sabio,
porque los hombres mejoran con los años;
pero aun así, aun así,
¿esto es mi sueño, o la verdad?
Cómo desearía habernos conocido
cuando todavía era dueño de juventud ardiente.
Pero envejezco entre sueños,
erosionado, un tritón de mármol
desgastado por la corriente.



viernes, 6 de octubre de 2017

Supe que nunca olvidaría (por Juana Bignozzi)



En otra vida yo miraba desde la ventana de un bar

cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones

contra las paredes

y por ese momento único de la juventud que dura muy poco

supe que nunca olvidaría esa escena en la que nada aparecía

de lo que amaba me interesaba o temía

ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni

secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana

sólo las flores azules y la lluvia

recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia

que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra 



jueves, 5 de octubre de 2017

LIBRES E IGUALES


LIBRES E IGUALES llama a todos los demócratas españoles a que viajen el próximo domingo a Barcelona para apoyar la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana, a las 12 horas, en la Plaza Urquinaona. En defensa de la libertad, la igualdad y la fraternidad.



Ya te abajaron (por Juan Gelman)



Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas,
querido juan, has muerto finalmente.
De nada te valieron tus pedazos
mojados en ternura.

Cómo ha sido posible
que te fueras por un agujerito
y nadie haya ponido el dedo
para que te quedaras.

Se habrá comido toda la rabia del mundo
por antes de morir
y después se quedaba triste triste
apoyado en sus huesos.

Ya te abajaron, hermanito,
la tierra está temblando de ti.
Vigilemos a ver dónde brotan sus manos
empujadas por su rabia inmortal.



miércoles, 4 de octubre de 2017

Oasis -haikus- (por Aitor Suárez)



Por los oasis
afrontas el sudor,
la sed, las dunas...

.....

Sólo por ellos,
recorrer el desierto
vale la pena.

.....

(Por los oasis:
luminosos y breves
como un destello.)

.....

¿Como podríamos,
sin vislumbrar oasis,
seguir andando?

.....

Y daría igual
si al final resultaran
ser espejismos.


martes, 3 de octubre de 2017

En una piedra (por Charles Simic)



Meterme en una piedra

ese sería mi camino.

Deja que otro se convierta en una paloma

o que rechine con el diente de un tigre.

Soy feliz de ser una piedra.


Por fuera la piedra es una adivinanza:

nadie sabe cómo resolverla.

Sin embargo dentro, debe ser fresca y silenciosa

aunque una vaca la pise con toda su fuerza,

aunque un niño la arroje a un río;

la piedra se hunde, lenta, imperturbablemente

hacia el fondo del río

donde los peces vienen a llamar en ella

y escuchan.


He visto salir chispas

cuando dos piedras se frotan,

así, quizás, dentro no esté oscuro después de todo;

quizás haya una luna que brilla

desde alguna parte, como detrás de una colina,

suficiente luz para descifrar

los extraños escritos, el mapa de estrellas

en las paredes interiores.


lunes, 2 de octubre de 2017

JUNTOS SUMAMOS

Visitad

www.juntossumamos.org


Tan otro (por Rafael Baldaya)



Recuerdas vagamente
Puede que lo soñaras
¿Ah pero yo fui aquél?
Quizá no fui yo sino un antepasado
Creía en cosas en que no crees haber creído
Aquello que desprecias para él era importante
Abominó lo que amas
Amó lo que detestas
Vagamente recuerdas pero
no fuiste tú
Fue otro
otra persona
¡Cualquiera sabe quién sería aquel fulano!
¡Hace ya tanto de eso!
¿Quién acordó asignarle tu misma parcelilla
de individualidad?
¿No se supone que tienes tú el monopolio?
Claro que él vivió antes
nunca habéis coincidido
no sois contemporáneos
Aun así induce a error
De todos modos no compartís más que eso
Ni él te suplantó a ti
ni tú lo has suplantado
¿Ah pero fuiste aquél?
¿Estuviste allí dentro
¡metido en ese tipo!?
¿De verdad has sido alguien
tan otro y
tan extraño?
Pero no
no es posible
Acaso solamente aparecía en un sueño
un viejo sueño que
vete a saber por qué
no se deja olvidar



domingo, 1 de octubre de 2017

1-O Estafa Antidemocràtica. No participis! No votis!


La convocatòria de l’1-O feta per Puigdemont i el seu Govern és una trampa per a tota la societat catalana que no podem avalar amb el nostre vot.

Primer. La convocatòria no és transparent. S’ha fet mitjançant una “llei de referèndum” elaborada en secret i d’esquena al Parlament, s’ha aprovat a última hora, i sense temps per a un debat tranquil que permeti expressar-se a totes les opcions en condicions d’igualtat.

Segon. No estableix un mínim de participació, però es pretén que el resultat sigui vàlid amb tan sols un vot de diferència, podent fer una declaració unilateral d’independència en 48 hores, sense el suport d’una majoria de la població catalana. A poques setmanes de l’1-O no hi ha un cens oficial, cosa que pot donar lloc a tot tipus d’arbitrarietats.

Tercer. S’han relegat i marginat les forces polítiques de l’oposició, sostraient els drets democràtics més bàsics als membres del Parlament, canviant el reglament, escurçant els temps i impedint el dret d’esmena i el debat parlamentari. I això es fa utilitzant una majoria parlamentària que no es correspon ni amb el 50%
dels vots.

Quart. Han aprovat de manera “exprés”, en un sol dia, tant la “llei de referèndum” com les anomenades “lleis de desconnexió”. Són decisions de transcendència vital per a tota la ciutadania de Catalunya i les generacions futures i es poden executar en qüestió d’hores. No busquen que el poble català decideixi lliurement i conscientment, sinó una declaració unilateral d’independència.

I cinquè. L’1-O és una convocatòria unilateral. Puigdemont i el seu Govern diuen que actuen en nom de la majoria de la societat catalana, però les forces en què es recolzen no representen més que el 36% del cens electoral.

Qualsevol demòcrata, a banda de la seva posició davant de la independència, ha de rebutjar aquesta convocatòria, impròpia d’una democràcia i tramposa.

Per tot això, els i les sota signants, persones d’esquerres, de variada adscripció ideològica i de diverses cultures polítiques, que hem lluitat per les llibertats contra el franquisme, contra el terrorisme i contra la guerra, pels drets de les dones i de les minories socials, i ara contra les retallades i la corrupció, que rebutgem les polítiques del govern de Rajoy, i amb el convenciment què és possible un futur comú, lliurement elegit, en el marc d’una Espanya plural on es reconeguin totes les identitats dels pobles que la integren:

Rebutgem l’1-O com una estafa antidemocràtica. 

I cridem a no participar en aquesta convocatòria, que és l’oposat a un exercici de lliure decisió del poble de Catalunya.

(zUmO dE pOeSíA, en su línea de repudio a todo nacionalismo como causa fundamental del sufrimiento humano, se adhiere al anterior manifiesto y deplora la monstruosa aberración que algunos irresponsables pretenden materializar hoy en Catalunya.)

Los siete sellos (por Friedrich Nietzsche)



1

Si soy un adivino y estoy lleno de aquel espíritu vaticinador que camina sobre una elevada cresta entre dos mares,

que camina como una pesada nube entre lo pasado y lo futuro, hostil a las hondonadas sofocantes y a todo lo que está cansado y no es capaz ni de vivir ni de morir:

dispuesta en su oscuro seno a lanzar el rayo y el redentor resplandor, grávida de rayos que dicen ¡sí! , ríen ¡sí!, dispuesta a lanzar vaticinadores resplandores fulgurantes:

¡bienaventurado el que está grávido de tales cosas! ¡Y, en verdad, mucho tiempo tiene que estar suspendido de la montaña, como una mala borrasca, quien alguna vez debe encender la luz del futuro!

Oh, cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, ¡el anillo del retorno!

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

2

Si alguna vez mi cólera destrozó sepulcros, desplazó mojones señaladores de límites e hizo rodar viejas tablas, ya rotas, a profundidades cortadas a pico:

Si alguna vez mi escarnio aventó palabras enmohecidas y yo vine como una escoba para arañas cruceras y como viento que limpia viejas y sofocantes criptas funerarias:

Si alguna vez me senté jubiloso allí donde yacen enterrados viejos dioses, bendiciendo al mundo, amando al mundo, junto a los monumentos de los viejos calumniadores del mundo:

pues yo amo incluso las iglesias y los sepulcros de dioses, a condición de que el cielo mire con su ojo puro a través de sus derruidos techos; me gusta sentarme, como hierba y roja amapola, sobre derruidas iglesias.

Oh, ¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

3

Si alguna vez llegó hasta mí un soplo del soplo creador y de aquella celeste necesidad que incluso a los azares obliga a bailar ronda de estrellas;

Si alguna vez reí con la risa del rayo creador, al que gruñendo, pero obediente, sigue el prolongado trueno de la acción:

Si alguna vez jugué a los dados con los dioses sobre la divina mesa de la tierra, de tal manera que la tierra tembló y se resquebrajó y arrojó resoplando ríos de fuego:

pues una mesa de dioses es la tierra, que tiembla con nuevas palabras creadoras y con divinas tiradas de dados:

¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

4

Si alguna vez bebí a grandes tragos de aquel espumeante y aderezado jarro lleno de mosto en el que se hallan bien mezcladas todas las cosas:

Si alguna vez mi mano derramó las cosas más remotas sobre las más próximas, y fuego sobre el espíritu, y placer sobre el sufrimiento, y lo más inicuo sobre lo más bondadoso:

Si yo mismo soy un grano de aquella sal redentora que hace que todas las cosas se mezclen bien en aquel jarro:

pues hay una sal que liga lo bueno con lo malvado; y hasta lo más malvado es digno de servir de condimento y de última efusión:

Oh, ¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

5

Si yo soy amigo del mar y de todo cuanto es de especie marina, y cuando más amigo suyo soy es cuando, colérico, él me contradice:

Si en mí hay aquel placer indagador que empuja las velas hacia lo no descubierto, si en mi placer hay un placer de navegante:

Si alguna vez mi júbilo gritó: “La costa ha desaparecido -ahora ha caído mi última cadena-,

lo ilimitado ruge en torno a mí, allá lejos brillan para mí el espacio y el tiempo, ¡bien! ¡adelante! ¡viejo corazón!”.

Oh, ¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

6

Si mi virtud es la virtud de un bailarín, y a menudo he saltado con ambos pies hacia un éxtasis de oro y esmeralda:

Si mi maldad es una maldad riente, que habita entre colinas de rosas y setos de lirios:

dentro de la risa, en efecto, se congrega todo lo malvado, pero santificado y absuelto por su propia bienaventuranza:

Y si mi Alfa y mi Omega es que todo lo pesado se vuelva ligero, todo cuerpo, bailarín, todo espíritu, pájaro: ¡y en verdad esto es mi Alfa y mi Omega!

Oh, ¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!

7

Si alguna vez extendí silenciosos cielos encima de mí, y con alas propias volé hacia cielos propios:

Si nadé jugando en profundas lejanías de luz, y mi libertad alcanzó una sabiduría de pájaro:

y así es como habla la sabiduría de pájaro: “¡Mira, no hay ni arriba ni abajo! ¡Lánzate de acá para allá, hacia adelante, hacia atrás, tú ligero! ¡Canta! ¡no sigas hablando!

¿Acaso todas las palabras no están hechas para los que pesan? ¿No mienten, para quien es ligero, todas las palabras? Canta, ¡no sigas hablando!”

Oh, ¿cómo no iba yo a anhelar la eternidad y el nupcial anillo de los anillos, el anillo del retorno?

Nunca encontré todavía la mujer de quien quisiera tener hijos, a no ser esta mujer a quien yo amo: ¡pues yo te amo, oh eternidad!

¡Pues yo te amo, oh eternidad!




sábado, 30 de septiembre de 2017

1-O Estafa Antidemocràtica. No participis! No votis!

La convocatòria de l’1-O feta per Puigdemont i el seu Govern és una trampa per a tota la societat catalana que no podem avalar amb el nostre vot.

Primer. La convocatòria no és transparent. S’ha fet mitjançant una “llei de referèndum” elaborada en secret i d’esquena al Parlament, s’ha aprovat a última hora, i sense temps per a un debat tranquil que permeti expressar-se a totes les opcions en condicions d’igualtat.

Segon. No estableix un mínim de participació, però es pretén que el resultat sigui vàlid amb tan sols un vot de diferència, podent fer una declaració unilateral d’independència en 48 hores, sense el suport d’una majoria de la població catalana. A poques setmanes de l’1-O no hi ha un cens oficial, cosa que pot donar lloc a tot tipus d’arbitrarietats.

Tercer. S’han relegat i marginat les forces polítiques de l’oposició, sostraient els drets democràtics més bàsics als membres del Parlament, canviant el reglament, escurçant els temps i impedint el dret d’esmena i el debat parlamentari. I això es fa utilitzant una majoria parlamentària que no es correspon ni amb el 50%
dels vots.

Quart. Han aprovat de manera “exprés”, en un sol dia, tant la “llei de referèndum” com les anomenades “lleis de desconnexió”. Són decisions de transcendència vital per a tota la ciutadania de Catalunya i les generacions futures i es poden executar en qüestió d’hores. No busquen que el poble català decideixi lliurement i conscientment, sinó una declaració unilateral d’independència.

I cinquè. L’1-O és una convocatòria unilateral. Puigdemont i el seu Govern diuen que actuen en nom de la majoria de la societat catalana, però les forces en què es recolzen no representen més que el 36% del cens electoral.

Qualsevol demòcrata, a banda de la seva posició davant de la independència, ha de rebutjar aquesta convocatòria, impròpia d’una democràcia i tramposa.

Per tot això, els i les sota signants, persones d’esquerres, de variada adscripció ideològica i de diverses cultures polítiques, que hem lluitat per les llibertats contra el franquisme, contra el terrorisme i contra la guerra, pels drets de les dones i de les minories socials, i ara contra les retallades i la corrupció, que rebutgem les polítiques del govern de Rajoy, i amb el convenciment què és possible un futur comú, lliurement elegit, en el marc d’una Espanya plural on es reconeguin totes les identitats dels pobles que la integren:

Rebutgem l’1-O com una estafa antidemocràtica. 

I cridem a no participar en aquesta convocatòria, que és l’oposat a un exercici de lliure decisió del poble de Catalunya.

(zUmO dE pOeSíA, en su línea de repudio a todo nacionalismo como causa fundamental del sufrimiento humano, se adhiere al anterior manifiesto y deplora la monstruosa aberración que algunos irresponsables pretenden materializar en Catalunya el próximo domingo.)